La ausencia de protocolos para el ingreso y uso de elementos de personas trans

En muchas cárceles el ingreso de implementos está supeditado al criterio del cuerpo de custodia y vigilancia que se encarga de recibirlos, el cual puede estar mediado por el prejuicio o el desconocimiento.

Lo bueno...

En algunos establecimientos se identificó, a manera de buena práctica, que existen miembros del INPEC que intermedian ante las directivas o el personal de custodia y vigilancia para facilitar el ingreso de los elementos

Lo malo...

No obstante, esta medida no subsana por sí sola las barreras documentadas. De hecho, varias personas denunciaron que, una vez han podido ingresar los elementos requeridos, integrantes del cuerpo de custodia y vigilancia les impiden usarlos en ciertos espacios de la cárcel

Los verdaderos obsáctulos


No reconocimiento de las personas trans

Otro obstáculo documentado tiene que ver con el reconocimiento social de la identidad de género de cada persona, un asunto que no está siendo garantizado en los establecimientos carcelarios.

La guardia asegura estar obligada a llamar a las personas por el nombre y el sexo de su documento de identidad. En lugar de esto, el INPEC debería garantizar que sus funcionarios se refieran a las personas trans por el nombre y el género con el cual se identifican.

El riesgo de las requisas y los traslados

Una vez más es necesario que el INPEC vigile la incorporación efectiva de una consulta a las personas trans sobre sobre el sexo de quien las requisa en los reglamentos internos de los establecimientos, así como la difusión de este entre el personal de guardia.

Esto debido a las barreras identificadas frente a la garantía del derecho al libre desarrollo de la personalidad y la dignidad humana de las personas trans se originan en el prejuicio o el desconocimiento del personal de los establecimientos.

¿Un censo para discriminar?

Desde el año 2011 el INPEC ha venido recopilando información de caracterización de las personas privadas de la libertad que se auto reconocen como lesbianas, gay, bisexuales y trans.

No obstante existe un amplio subregistro debido a diferentes factores como que no hay una metodología unificada para recopilar la información, en muchas ocasiones el INPEC omite el hecho de que muchas personas no consideran necesario hacer pública su orientación sexual o su identidad de género, por temor a la discriminación y violencias del contexto

De hecho, en la mayoría de centros penitenciarios no se llevan a cabo las jornadas de auto reconocimiento por falta de personal , el INPEC no brinda a las cárceles un protocolo para proteger la confidencialidad y los datos personales de quienes participan de la caracterización; entre otros aspectos.

Hombre trans en Pereira

"(…) A Miguel, cuando pide que lo llamen por ese nombre, las guardias y las otras mujeres le dicen ‘ay, pero usted cómo va a ser Miguel, a ver, muéstreme el pipí, acá es una cárcel de mujeres . Sí es hombre pida que lo pasen a la cuarenta [reclusión de hombres de Pereira], acá hombres no hay’"

Mujer trans

“En los traslados, las chicas van revueltas con los chicos, entonces, son víctimas de manoseos, amenazas, agresiones y violaciones .Me parece ilógico que si yo puedo tener un trato diferencial las demás no lo puedan tener: si su estereotipo físico no corresponde al de una mujer, entonces, ¡revolvámosla con los hombres! A mí me parece que es discriminación y que en eso el Inpec no tiene claridades"

"Como en ninguna parte del reglamento penitenciario habla acerca de las diferencias sexuales y las diversidades sexuales, ellos, escudándose en eso, pueden fácilmente justificar cualquier clase agresión contra nosotras en un traslado"